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Ruta 66

Dani Molino, atravesando, y haciendo sonar, las carreteras estadounidenses
Dani 10baja

Hay muchos discos a lo largo de la historia del rock and roll que tienen la idea del viaje, con un valor más o menos simbólico, como eje temático. Dani Molino, en su nuevo trabajo «Trails», precisamente narra la “escapada” que el autor realizó a los Estados Unidos en busca de, como suele suceder en estos casos, una (re)ubicación personal. Nada mejor para ambientar este trayecto, geográfico e íntimo, que unos sonidos de raíces norteamericanos que, como el variopinto paisaje, se construyen sobre la variedad, paseando por el rock, country, jazz, blues…, y que tienen algunas referencias contemporáneas que abarcan desde el intimismo de Iron & Wine al dinamismo de Josh Ritter.

A lo largo de los temas que forman este álbum uno se sumerge en esas largas carreteras, al igual que en los vericuetos del alma de su compositor, con la radio sonando de fondo. Hablamos precisamente con el madrileño para que nos haga de guía por este itinerario….

“Trails” es un disco que nace como consecuencia de un viaje a Estados Unidos que realizas y que , como explicas tu mismo, surge como una especie de escapatoria de cierto estancamiento. ¿Quiere decir que para componer y crear música necesitas tener el alimento de experiencias vitales?

«Trails» es un disco muy particular que surge como consecuencia de una experiencia única en mi vida, la cual provocó un aluvión de sentimientos que me cambiaron por dentro. Sin embargo es realmente la primera vez que escribo un disco de esta manera. No es que necesite experiencias vitales para escribir música, pero si es cierto que muchas de mis canciones están influenciadas en gran medida por las experiencias de mi vida.

¿Cuándo te surge la idea de darle forma de disco a las experiencias, y sus consiguientes canciones, vividas en el viaje?

Cuando me marché a viajar por Estados Unidos me fui porque quería escapar y alejarme de todo y de todos. Sin embargo, al principio no tenía planeado escribir un disco basado en ese viaje. No fue hasta el último día, apenas unas horas antes de coger el vuelo de vuelta a casa, cuando sentado en Venice Beach, después de haber viajado por todo el país durante 3 meses, reflexionando sobre todo lo que había vivido durante ese tiempo, me di cuenta que había una historia detrás de todo esa experiencia.

Así que inspirado en experiencias como la de Christopher McCandless, Robyn Davidson o Sheryl Astray, decidí contar la mía, a través de las canciones que había escrito durante el viaje. Tal vez no fuera una historia tan épica como las anteriores, pero había una historia, y era mi historia. Así que cuando me subí a ese avión de vuelta a casa, volví decidido a trabajar en este disco, que ahora después de un año ha visto la luz.

Realizas originalmente las canciones de forma individual, con guitarra, ¿cómo fue el desarrollo desde ese inicio hasta el final plasmado en el disco bajo mayor instrumentación?

Cuando volví a Madrid después del viaje, y tras abandonar Londres después de 5 años, me puse manos a la obra y me encerré para terminar de pulir las canciones escritas durante el viaje y otras que escribiría ya en Madrid para terminar de dar forma a la historia. Una vez estuvieron terminadas empecé a grabar una serie de maquetas con más instrumentación, para poder tener una versión más cercana a lo que tenía en mente. Después me puse en contacto con Dany Richter, productor del disco y dueño del estudio El Lado Izquierdo, donde se grabaría el disco meses después.

¿Acabaron siendo lo planeado las canciones o sufrieron desarrollos inesperados?

Por lo general el disco no sufrió cambios muy drásticos en comparación con lo que yo había grabado en las maquetas, es decir, en términos de composición y arreglos, tenía muy claro cómo quería que sonaran las canciones. El trabajo que había realizado con las maquetas previamente fue bastante completo y laborioso. Sin embargo, los diferentes músicos que han colaborado en el disco tenían de algún modo libertad para hacer que las canciones fueran suyas también. Esto provocó cantidad de momentos en los que por ejemplo, una melodía de guitarra o de piano era modificada para enriquecerse del estilo y el talento del músico que las tocaba.

Recuerdo concretamente el día que recibimos las grabaciones realizadas en Nashville por Andy Leftwich (mandolina) y Steve Hinson (pedal steel y banjo). Yo había grabado unas ideas a la mandolina o al banjo, pero obviamente no me puedo comparar con alguien que ha grabado con Dolly Parton…, te puedes imaginar el día que escuché sus grabaciones y las pusimos dentro de la sesión, no sabía si reír o llorar de la alegría que me produjo al escucharlas. En ese aspecto sí que las canciones sufrieron un cambio importante respecto a las maquetas.

Y el hecho de tener que contar con músicos externos para dar forma definitiva a todas esas ideas tan personales, ¿te creó en algún momento cierto miedo o duda a la hora de hacerlo?

Es la primera vez que he grabado un disco sin mi banda, la cual se quedó en Londres cuando me marché. Al volver a Madrid después de tantos años, no conocía a mucha gente dentro de la música, así que no me quedaba otra que contar con colaboraciones para lograr el objetivo final. Esto supuso riesgos importantes, como por ejemplo el hecho de que no se había ensayado previamente hasta que se llegó al estudio. Digamos que las únicas personas que teníamos una visión generalizada de cómo tenían que sonar las canciones éramos Dany y yo. Por este motivo, teníamos un poco de miedo de que las canciones perdieran el groove que podrían tener si se tocaban en vivo y quedaran un tanto artificiales. Ha sido mucho trabajo y muchas horas, pero creo que al final hemos logrado llegar a esa idea inicial, por lo que estoy muy contento, la verdad.

En las canciones se observa un peso cinematográfico y/o visual pero también un contenido lírico e intimo importante, ¿la idea era trabajar y mezclar esos dos ambientes, retratando lo externo (el paisaje) junto a la manera en que ello se representa interiormente?

Cuando estoy escribiendo las letras de las canciones siempre visualizo la historia como una escena de una película. Me pongo en la piel del protagonista e intento describir lo que siente. En Londres me interesé mucho por la poesía y leí mucho a autores como John Keats, quien me influenció mucho a la hora de escribir. Las letras de «Trails» eran para mi muy importantes y quería que sus palabras, así como la música, transmitieran perfectamente lo que sentí cuando estaba viajando y así, de esa manera, que fueran capaces de hacer viajar también a aquella persona que las escuchara. Así que me alegro que te haya producido esa sensación.

En el disco se observa un orden cronológico de las canciones muy marcado, desde la toma de decisión de dejar atrás ciertas cosas y emprender la aventura de «America», hasta la despedida de «You & I» ¿Trabaja como un libro de ruta el álbum?

Si, es precisamente eso. Como comentaba antes «Trails» cuenta una historia y como toda historia tiene un principio, un desarrollo y un final. El disco comienza con «America», una canción que habla de la sensación que tenía al estar sentado en el avión, a punto de despegar rumbo a Nueva York, dándole vueltas a la cabeza, siendo consciente de que dejaba mi vida atrás. Sentía esa mezcla entre temor y alegría por no saber qué te va a ocurrir en los próximos meses y las ganas de empezar de nuevo y perderte por las carreteras de un país desconocido. Y acaba con «You & I», que habla de ese momento en el que estaba sentado en Venice Beach despidiéndome de todo el viaje, preguntándome si alguna vez volvería a sentirme así de bien en mi vida. Realmente me despedí con lágrimas en los ojos pero con una gran sonrisa en la cara.

El disco, escuchado en global, da la sensación de estar formado por pequeños retratos en forma de canción en los que música y letra trabajan juntos para transmitir una sensación, un sentimiento, concreto en cada uno de ellos.

He intentado que las 12 canciones que componen el disco guíen al oyente a través de mi viaje, a través de las ciudades y lugares que visité y a través de mis emociones y sentimientos provocados por dicha experiencia. Se podría decir que es una especie de película “musical”.

Una vez visto con cierta distancia, y con el disco ya funcionando, ¿qué sensación te ha quedado de todo ese viaje por Estados Unidos?

Después de recorrer casi 6000 millas por las carreteras de Estados Unidos, he de decir que siento una conexión especial con la carretera. Ya sé que a lo mejor suena un poco a tópico decirlo, pero es verdad, la carretera se convirtió en aquello que me llevaba a un lugar distinto cada día. Así que ahora no puedo evitar sonreír cuando voy conduciendo, escuchando música, por una larga carretera en línea recta. Creo que jamás olvidaré aquel viaje. Aprendí mucho durante aquellos meses, y mucho sobre mí mismo. De alguna manera, tuve la sensación de que veía el mundo por primera vez y volví a sonreírle a la vida. Por ese motivo este disco es tan importante para mí, porque cierra de alguna forma un ciclo que comencé en el 2009 cuando me marché a vivir a Londres.

Texto: Kepa Arbizu

https://www.ruta66.es/2016/02/encuentros/dani-molino-atravesando-y-haciendo-sonar-las-carreteras-estadounidenses/

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